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Te tienen que operar: ¡que no cunda el pánico!_KH_Teen

Te tienen que operar: ¡que no cunda el pánico!

(What's It Like to Have Surgery?)

Tal vez seas un amante de las series de televisión sobre urgencias y dramas hospitalarios, pero esas series probablemente sólo consiguen ponerte más nervioso sobre lo que ocurre en el quirófano. ¿Quieres que el hecho de que te tengan que operar no te preocupe tanto? Averigua qué puedes esperar antes de llegar al hospital leyendo este artículo.

Si te tienen que operar, sin lugar a dudas, no estás solo. Millones de chicos y chicas entran cada año en un quirófano.

Dependiendo del problema médico que tengas, te ingresarán u hospitalizarán para operarte, o bien te operarán en régimen ambulatorio o externo. En el primer caso, lo más probable es que tengas que permanecer en el hospital un día o más para que el personal médico y de enfermería pueda controlar atentamente tu recuperación. Si te operan en régimen ambulatorio, es posible que ni siquiera tengas que pisar un hospital - este tipo de intervenciones se suelen realizar en la consulta del médico o en una clínica y, una vez operado, podrás irte a casa.

¿Qué puedes esperar?

Cuando llegues al hospital, una enfermera u otro miembro del personal hospitalario iniciará el proceso de admisión formulándote preguntas sobre tu historial médico, incluyendo las alergias y cualquier otro síntoma o dolor que puedas tener. Es posible que el personal de enfermería analice tus signos vitales, como la frecuencia cardiaca, la temperatura y la tensión arterial.

Durante la admisión, te darán una pulserita de identificación - una cinta de papel que se coloca alrededor de la muñeca. También te preguntarán cuándo has comido o bebido por última vez. Estas preguntas, por raras que te puedan parecer, en realidad, son muy importantes para tu seguridad. Tener alimento o líquido en el sistema digestivo puede interferir con algunos procedimientos médicos y puede hacer que te encuentres mal o incluso provocar complicaciones que podrían ser peligrosas.

Tal vez tengan que hacerte otras pruebas, como radiografías y análisis de sangre, antes de operarte.

Antes de la intervención, es posible que tú y tu familia tengáis la oportunidad de conocer al anestesista - un médico especializado en administrar anestésicos, los fármacos que te ayudarán a quedarte dormido o a perder la sensibilidad en la parte del cuerpo que te van a operar para que no te enteres de la intervención. El anestesista dispondrá de tu información médica para que te pueda administrar la cantidad de anestésico que necesitas en función de tu edad, estatura y peso.

Hay varios tipos de anestesia. Con la anestesia general, el paciente está completamente inconsciente durante la intervención. Si te administran este tipo de anestesia, el anestesista estará presente durante todo el proceso para supervisar tu anestesia y asegurarse de que recibes constantemente la dosis adecuada. Si te administran anestesia local, se te dormirá sólo la parte del cuerpo que te vayan a operar, pero estarás despierto y consciente. (Si te van a operar en régimen ambulatorio en una clínica o en la consulta del médico, lo más probable es que te administren este segundo tipo de anestesia.)

Antes de la intervención, el personal médico o de enfermería te limpiará (y afeitará, en caso necesario) el área del cuerpo que te vayan a operar. Te pedirán que te quites todas las joyas y adornos que llevas puestos, incluyendo los pasadores, clips o cintas para el pelo, así como las lentes de contacto, en caso de que lleves. Te darán una bata especial para que la lleves puesta durante la operación.

Es posible que un miembro del personal médico o de enfermería te coloque un tubito parecido a una pajita en el brazo y lo conecte a una vía intravenosa. Probablemente lo utilizarán para administrarte anestesia (si vas a recibir anestesia general) y/o líquidos o medicamentos que podrías necesitar durante la intervención.

Cuando te lleven en camilla al quirófano, tal vez veas que el personal médico y de enfermería lleva mascarillas en la cara y/o gafas en los ojos, unas batas especiales y patucos en los pies. Durante las intervenciones quirúrgicas, los pacientes son más vulnerables a las infecciones, por lo que toda esta indumentaria impide que los gérmenes y la suciedad entren en el quirófano. El personal hospitalario lleva esas prendas para protegerte de los gérmenes y la suciedad.

En el quirófano, quizás te conecten a un monitor, colocándote en la piel una especie de parches adhesivos o pequeñas ventosas. La información que vaya registrando el monitor ayudará  a los médicos a conocer en todo momento tu frecuencia cardíaca y tu tensión arterial.

A veces, los estudiantes de medicina y enfermería presencian las operaciones, de modo que no te sorprendas si los médicos y enfermeros no son las únicas personas presentes en el quirófano.

Una vez completada la intervención, te llevarán a la sala de recuperación, donde el personal de enfermería supervisará atentamente tu estado durante unas cuantas horas. A veces esta sala se denomina sala de postoperatorio o unidad de vigilancia. Tu padre o tu madre podrán visitarte allí. Todo el mundo tiene experiencias quirúrgicas diferentes, pero, si te han administrado anestesia general, lo más probable es que, cuando te despiertes, te sientas confuso y atontado, tengas escalofríos y/o náuseas o incluso te sientas un poco triste.

Una vez haya pasado el efecto de la anestesia y estés completamente despierto, en el caso de que tengas que pasar la noche en el hospital, te  llevarán a una habitación. Si te has sometido a un procedimiento ambulatorio, el personal médico y de enfermería supervisará tu estado en otra habitación hasta que estés preparado para volver a casa. Si tienes dolor después de la intervención, los médicos y enfermeros se asegurarán de darte analgésicos para aliviarte. Es posible que tengas que tomar otros medicamentos, como antibióticos para prevenir posibles infecciones.

Cómo conseguir que la operación sea menos estresante

La idea de que a uno le tengan que operar puede asustar un poco. Si estás preocupado, prueba los siguientes consejos para tranquilizarte:

  • Haz preguntas. El cirujano, el anestesista y los enfermeros podrán responder a tus preguntas sobre la intervención, cómo te encontrarás después, cuándo podrás retomar tus actividades normales y si te quedará alguna cicatriz. No te de vergüenza formular muchas preguntas - cuanto mejor informado estés, menos te impondrá la operación.
  • Asegúrate de que te quedan bien claras las instrucciones - y pregunta si no es así. El médico o un enfermero te darán instrucciones sobre lo que puedes y no puede hacer antes de la intervención (instrucciones preoperatorias) y sobre lo que puedes y no puedes hacer después de la misma (instrucciones postoperatorias). Por ejemplo, el médico puede pedirte que dejes de tomar ciertos medicamentos durante determinado período de tiempo antes de la intervención. (Deberías informar a tu médico con semanas de antelación si estás tomando algún preparado a base de plantas medicinales o algún otro medicamento de venta sin receta, pues es posible que te indique que dejes de tomarlo.) Sigue las indicaciones del medico sobre las horas de ayuno que debes hacer antes de la intervención. Después de la operación, es posible que tengas que restringir el ejercicio físico y tus actividades durante cierto tiempo.
  • Practica hábitos saludables. Fumar nunca es una buena idea, pero es especialmente nocivo hacerlo después de someterse a una intervención quirúrgica cuando el cuerpo está intentando recuperarse. Tira a la basura los cigarrillos, haz mucho reposo y aliméntate bien.
  • Practica técnicas de relajación. Si estás nervioso o ansioso, el hecho de hacer unas cuantas respiraciones lentas y profundas o de  focalizar la atención en un objeto de la habitación puede ayudarte a alejar de tu mente los pensamientos estresantes y a afrontar la ansiedad. Piensa en tu lugar favorito y en lo que te gusta hacer allí.
  • Planifica con antelación. Si vas a tener que faltar al colegio o al instituto debido a la operación, explícaselo a tus profesores con la suficiente antelación y, si hay algún examen o trabajo programado para esa fecha, pídele al profesor correspondiente que modifique la fecha de examen o de entrega para tu caso particular. Pídele a un amigo de confianza que te pase los apuntes, así como los deberes y trabajos que vayan mandando los profesores. Planificando las cosas con tiempo, no tendrás que pasar el período de recuperación preocupándote por cómo va a repercutir sobre tus notas.
  • Explícaselo a poca gente. Si no te gusta compartir con los demás los detalles de tu operación, no tienes por qué hacerlo - pero si cuentas a algunos amigos que vas a faltar unos días al colegio o al instituto, ¡tal vez te hagan una visita! Quizás ellos también quieran explicarte alguna experiencia quirúrgica que hayan tenido.
  • Llévate tus entretenimientos favoritos. Una vez fuera de la sala de recuperación, tal vez valores el consuelo que te pueden proporcionar tus CD, libros o revistas favoritos, (o las páginas de tu amado diario), de modo que, cuando prepares la bolsa para el hospital, no te olvides de incluir esos objetos.

Revisado por: Kate Cronan, MD
Fecha de la revisión: abril de 2007


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