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Acoso escolar cibernético

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(Cyberbullying)

Los matones han existido siempre, pero la tecnología les ofrece ahora una nueva plataforma para sus acciones. Como adultos, empezamos a darnos cuenta de que la frase "los palos y las piedras pueden romperme los huesos, pero las palabras no pueden hacerme daño" ya no es cierta; los insultos virtuales pueden tener un efecto real en el bienestar de los niños y los adolescentes.

No siempre es fácil saber cómo y cuándo intervenir como padre. Para empezar, nuestros hijos tienden a utilizar la tecnología de un modo distinto al nuestro. Muchos dedican mucho tiempo a visitar sitios webs de redes sociales, a enviar cientos de mensajes de texto (SMS) o mensajes instantáneos (IM), y es posible que pongan los ojos en blanco si oyen hablar de correo electrónico, que para ellos es algo "superanticuado". Sus conocimientos y costumbres pueden intimidarnos, pero aún nos necesitan como padres.

Por suerte, ser conscientes del acoso escolar cibernético o cyberbullying es útil para que podamos saber mejor cómo evitarlo. Éstas son algunas de las sugerencias sobre lo que podemos hacer si nuestro hijo es víctima del acoso escolar a través de Internet.

¿Qué es el acoso escolar cibernético?

El acoso escolar cibernético consiste en usar la tecnología para acosar, amenazar, intimidar o perseguir a otra persona. Por definición, se produce entre los jóvenes. Si la víctima es un adulto, se hablaría de ciberacoso o ciberacecho, un delito que puede tener consecuencias legales e implicar una condena en prisión.

A veces el ciberacoso puede ser directo. Por ejemplo, enviando mensajes claramente crueles por el móvil o escribiendo comentarios malignos en ciertas páginas webs. Otros actos son menos obvios, como suplantar a alguien a través de Internet o colgar información o vídeos que puedan hacer daño a avergonzar a otro niño.

El ciberacoso puede también ocurrir por accidente. El carácter impersonal de los SMS, IM y correos electrónicos puede hacer difícil identificar el tono del que escribe; el chiste o el sentido del humor de un adolescente podría ser para otro un insulto demoledor. Sin embargo, una serie de correos electrónicos, sms o comentarios publicados en Internet con un cierto carácter raramente son accidentales.

En Estados Unidos, una encuesta realizada en el año 2006 por la organización Fight Crime: Invest in Kids (Lucha contra el crimen: invierta en los niños) reveló que 1 de cada 3 adolescentes y 1 de cada 6 preadolescentes había sido víctima del ciberacoso. A medida que más y más niños tengan acceso a los ordenadores y los teléfonos móviles, es probable que la incidencia del ciberacoso aumente.

Efectos del ciberacoso

Hoy en día el acoso ya no se limita al patio de la escuela o a los callejones, sino que puede ocurrir tanto en casa como en la escuela durante las 24 horas del día prácticamente. Y para los niños que están siendo acosados, puede dar la sensación de que no hay posibilidad de escapar.

El ciberacoso extremo puede poner a las víctimas en grave riesgo de sufrir ansiedad, depresión u otros trastornos relacionados con el estrés. En casos muy poco frecuentes, algunos niños han recurrido al suicidio.

El castigo para los ciberacosadores puede incluir la expulsión de la escuela o de los equipos de deportes. Ciertos tipos de ciberacoso pueden infringir normas de la escuela o incluso leyes sobre el acoso sexual o contra la discriminación.

Signos de ciberacoso

Muchos niños y adolescentes que son víctimas de ciberacoso se resisten a decírselo a un profesor o a sus padres, con frecuencia porque se sienten avergonzados del estigma social o porque temen que ya no les dejen usar más el ordenador en casa.

Los signos de que un niño puede estar siendo acosado varían, pero hay algunas cosas en las que pueden llamar la atención:

  • signos de angustia emocional mientras el niño usa Internet o después de usarlo
  • se mantiene apartado de amigos y de actividades
  • evita la escuela o los encuentros de grupo
  • saca peores notas y muestra ira en casa
  • presenta cambios de humor, comportamiento, sueño o apetito

Cómo pueden ayudar los padres

Si descubre que están acosando a su hijo, hable con él para que exprese cómo se siente. Tranquilícelo asegurándole que no es culpa suya. Hablar con los profesores o con lo directores de la escuela también puede ayudar.

En Estados Unidos y otros países, muchas escuelas, distritos escolares y centros de actividades extraescolares han establecido protocolos para responder al ciberacoso; estos protocolos pueden variar entre los distintos distritos y estados. Pero antes de comunicar el problema, informe a su hijo de lo que va a hacer, pues tal vez le preocupen los "chismorreos" y prefiera resolver el problema de forma privada en casa.

Otras posibles medidas:

  • Bloquear al acosador. Muchos aparatos tienen funciones que permiten bloquear electrónicamente correos, IM o SMS de personas concretas.
  • Limitar el acceso a la tecnología. A pesar del daño que les hace, muchos chicos que son víctimas de acosos no pueden resistir la tentación de entrar en los sitios webs o mirar el teléfono para ver si han recibido mensajes nuevos. Mantenga el ordenador en un espacio público de la casa (nada de portátiles en la habitación de los niños, por ejemplo) y límite el uso de los móviles y los juegos. Algunas compañías dan la posibilidad de desconectar el servicio de mensajes de texto durante ciertas horas, lo que puede dar un descanso a los chicos acosados.
  • Conozca el mundo de Internet de sus hijos. Compruebe lo que sus hijos publican en Internet y los sitios webs que visitan, y sea consciente de la manera en que pasan el tiempo en Internet. Hable con ellos sobre la importancia de la privacidad y sobre por qué no es conveniente compartir información personal en Internet, incluso con los amigos. Recalque la importancia guardar de forma segura las claves de acceso o contraseñas.

Si su hijo está de acuerdo, puede acordar una mediación con un terapeuta o consejero escolar que trabaje con su hijo y/o el acosador.

Cuando el acosador es su hijo

Enterarse de que su hijo es uno de los que no está actuando correctamente puede suponer para usted un gran disgusto y desilusión. Es importante afrontar el problema directamente en vez de esperar a que se pase.

Hable seriamente con su hijo o hija sobre su comportamiento y explíquele el efecto negativo que esto puede tener sobre los demás. Puede parecer que gastar bromas y tomarle el pelo a alguien está bien, pero es algo que puede herir los sentimientos de la gente y crear problemas. El acoso –de cualquier modo que se haga– es inaceptable; si continúa, puede tener consecuencias serias (y a veces irrevocables) en casa, en la escuela y socialmente.

Recuerde a su hijo que usar móviles y ordenadores es un privilegio. A veces ayuda restringir el uso de estos aparatos hasta que mejore el comportamiento. Si su hijo tiene un teléfono móvil por razones de seguridad, asegúrese de que el teléfono pueda utilizarse solamente para emergencias.

Para llegar hasta el fondo del tema, a veces puede ser útil hablar con los profesores, consejeros escolares y otro tipo de personal de la escuela para identificar las situaciones que han conducido a que su hijo acose a otros. Si se trata de un problema de ira no resuelta, hable con un médico para que ayude a su hijo a manejar de una manera sana la ira, el dolor, la frustración y otras emociones fuertes.

Los consejeros profesionales pueden enseñar a los niños cómo manejar sus sentimientos y mejorar sus habilidades sociales, lo que a la vez puede poner fin al acoso.

Revisado por: Michelle New, PhD
Fecha de revisión: enero de 2009


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